Una mano temblorosa se acerca y deposita con habilidad la aguja en el disco que da vueltas a 45 rpm. El crepitar del microsurco indica el uso del vinilo. Suenan las primeras notas, las miradas se buscan y se encuentran rápidamente, y sin mediar casi palabra, en parejas, dan sus primeros pasos bailando.Los corazones alcanzan el máximo de pulsaciones y el primer intercambio de palabras se cruza entre la pareja. La música inunda el ambiente compartiendo habitación con el humo del tabaco, y se agradecía, de vez en cuando, el trago de Coca-Cola ...con algo más.
El ritmo de la música era cómplice nuestro ayudando a nuestras vergüenzas a vencer el temor del inicio de la frase, del roce, de la caricia, del... beso. A la vez se apagaban las luces contribuyendo con un mágico envoltorio para tan bonita ceremonia, celebrada en tarde de Domingo. La adolescencia traía estas cosas: La curiosidad por conocer y disfrutar en primera persona de las nuevas sensaciones que acababan de nacer en nuestro corazón.
El guateque, creado especialmente para estas circunstancias, era el escenario idóneo para estos escarceos o incursiones al mundo del amor, que buscaba aliados en los Beatles, los Brincos, los Bravos, Camilo Sesto, Chicago... y un sin fin de amigos que nos han ido acompañando en nuestra propia banda sonora. Toda adolescencia tiene su canción, todos tenemos una canción. No hay canciones antiguas sino canciones que pertenecen a la vida, que nos pertenecen. Todos tenemos una melodía, todos tenemos una década.
Cuéntame cómo te ha ido, si has conoc...
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