Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo

La Navidad es un periodo del año del que siempre extraigo y evoco imágenes que recrean el pasado, y me atrevo a escribir sobre una de las cosas que me dan fuerza y que acompaña mi vida: El recuerdo, la niñez. 

Llegadas estas fechas llenas de Fiesta, sensibilidad, armonía y regalos; las mismas nos hacen recordar que estas jornadas familiares requieren siempre la magia de un Villancico lleno de nieve y de pastores, buscando los momentos pasados que siguen archivados en el corazón, haciéndonos volver a una época nostálgica que cimentó fuertemente nuestra vida demostrando que la Nostalgia no es sinónimo de: "cualquier tiempo pasado fue mejor", sino una estructura sólida que da fuerza a nuestro futuro.

Tenía 9 años y un tren con vagones de lata; vivía en un barrio obrero que tenía árboles, más tierra que asfalto, menos envasados y más perecederos, muchas puertas abiertas y ninguna blindada, una delicia. Al principio no era barrio ni era ná. Más tarde cumplió mayoría de edad. 

A la vuelta del colegio, en las vísperas de las vacaciones de Navidad intuías con cierta emoción que llegaba tiempo de luces, amistad, fiestas y de ... juguetes. Deseabas y visualizabas lo que habías estado anhelando durante todo un perezoso año. Llegada la Navidad el primer beneficio que obteníamos los niños eran las vacaciones del colegio; quince días sin pisar las clases. Salías a la calle y la creatividad surgía a raudales: uno proponía jugar a las "bolas", otro a una "meta", otro a la "lima"; y como no, siempre al final nos uníamos a jugar con las chicas: al "truque". Jugar con las chicas siempre era diferente, se empleaban otros modos, otros lenguajes y otra picardía. Con ellas se generaba un estado intenso de emoción temiendo siempre hacer el ridículo e intentando ser el más listo o él más fuerte. Te jugabas el cariño provisional de una de ellas.


Así pasaban los días, mientras en la plaza donde vivía se conformaba la Navidad. Ese año, 1966, todas las "Multinacionales" habían colaborado económicamente para adornar con luces los árboles de la misma. Las multinacionales que la circundaban  eran: Casa Paco, Casa Mariano, Ultramarinos Maibel, la Farmacia, etc,. Bueno, todos colaboraron menos uno: el panadero. Enfrente de cada tienda había uno o dos árboles a los que se les pusieron luces, menos a los del panadero, por antinavideño.

La Navidad, por aquellas fechas, desde la percepción de un niño de 9 años, no se construía solamente a bases de luces u ornamentos análogos. Se percibía, como valor añadido, el fomento de las relaciones entre vecinos, llegando a cuajar algunas en amistades para toda la vida, forjándose muchas de estas en la taberna a base de "chato y chato" de afecto. 

Aunque por ese tiempo, en todos los bares y tabernas había un cartel que decía: "Se prohibe cantar y bailar", en el periodo navideño ese cartel no tenía validez ninguna. Se cantaban Villancicos y cuando el "concierto" estaba en pleno apogeo empezaban los cánticos picarescos, todos relacionados con los integrantes que habitan en el Portal de Belén. La plaza era una familia.

En Diciembre hacía mucho frío, fuera y dentro de las casas, con lo cual al montar el Belén siempre te solidarizabas con las figuritas de los pastores. Me acuerdo que montaba el Nacimiento con bufanda y jersey. Estas prendas ya me servían para salir a la calle a comprar  y completar mi Belén: un puente, un árbol, una familia de patos, y por supuesto ese año conseguí los Tres Reyes Magos... de plástico. Los anteriores eran de barro y habían sufrido varios accidentes y no era plan de escenificar la Adoración con reimplantes que no mantuvieran un exquisito rigor científico. De todas formas esto no hubiera sucedido si los elementos preventivos (papel de periódico) que habían en aquella época, para estos menesteres, hubieran ejercido eficazmente su labor. En fin de todo se aprende.


Recuerdo que un año antes, mi Belén sufrió un incendio a consecuencia de una bengala mal instalada. 

Una vez montado todo, María, San José, El Niño, el Portal, el río, las montañas, etc. todo, todo estaba en su sitio exacto. Y mira por donde encendí las bengalas para solemnizar el momento, pero el solemnizado fui yo por parte de mi madre. Una de las bengalas cayó al papel que imitaba las montañas y aquello parecía Roma en tiempo de Nerón. Un cubo de agua fue la salvación de muchos pastores y animales que estaban allí congregados. Otros sufrieron secuelas.

Con todos estos componentes se iba formando el escenario Navideño. Al que se le añadía el día de la Lotería que nos ofrecía una cantinela, todavía vigente,  que todos recordamos y a veces canturreábamos como influencia positiva para el acierto. Día de la Salud y de descorche de cava televisivo. 

En mi barrio tanto la fiesta de Nochebuena y Nochevieja eran totalmente familiares a las que siempre se añadían los vecinos más entrañables. Como niño que era siempre disfrutaba de estas Noches, pues siempre había comida, bebida y ... baile casero. Las cintas y el confeti, de todos los colores, eran lanzados al ritmo de la música que era proporcionada por el famoso “picú” (Pick-up). Siempre estaba pendiente de la hora, era un niño; y había estado toda una noche despierto, y había visto despuntar la mañana. Una hazaña.

Entre fiesta y fiesta se organizaba entre los niños una UTE para recaudar el famoso aguinaldo haciendo la competencia al Sereno, Barrendero, Cartero ... que se habían ganado esas pesetas a base de un gran esfuerzo anual. Lo nuestro era aportación artística y en directo, muy peligroso. Cantábamos : Campana sobre Campana, Noche de paz; pero nunca enteras. No podíamos perder tiempo. El aguinaldo, gracias a los vecinos, nos resolvía muchos problemas.

Y por fin Reyes. Esa Noche te la pasabas casi toda en vela. Al amanecer, el salón parecía un escaparate, pero esta vez sin cristal. ¡¡ Podías tocar los juguetes !!.

El tiempo ha pasado y mi recuerdo está en ese tren, ese Scalextric y ese balón. Quedando en mi los momentos tan especiales que pasé con ellos, utilizando el envidiable elemento que todo niño posee: la fantasía.

Que la Navidad nos deje los suaves acordes de la fantasía, sensibilidad y amabilidad y que estos residan permanentemente en nosotros como reacciones espontáneas consiguiendo que el espíritu de la Navidad se instale en nosotros como una actitud. 



CAMPANA SOBRE CAMPANA Y SOBRE CAMPANA UNA ...





Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a todos