"Sensaciones - Escribir un libro"



La vida siempre es la misma, nuestra mente la cambia.

Me siento con ganas de escribir, de ocupar el tiempo en algo que me haga pasar el mismo con rapidez. La escritura una válvula de escape para situaciones extremas de tedio.
Me he levantado antes del amanecer, mi mujer al lado. Sonaba la radio con las noticias vespertinas y el inconfundible anuncio de una marca de coches. En ese momento piensas que todo vuelve a ser como antes, es decir, como antes de las vacaciones... hoy nos incorporamos a trabajar. Los días de asueto vacacional han quedado atrás. Atrás quedaron esos días en que los colores del ocio eran los azules del mar y el rubio de la arena de la playa. Recuerdo, cuando iba a las rocas y contemplaba el mar desde ellas, y pensaba en nada, y en mucho. Perdía la vista en el horizonte y me decía para mí: "Aspira aire de mar que seguro que este aire purifica los pulmones y los pensamientos". Generaba limpieza interna, y la brisa marina que acariciaba mi cara realizaba las funciones de fabricar buena salud mental. En este tipo de situación, colgado de los escollos, y como digo con la mirada sujeta al límite del mar y el cielo, se me presentó la idea de escribir sobre las sensaciones.

La idea toma fuerza y mi mente se ilusiona con el proyecto de expresar y componer con letras y evocaciones el transcurrir por la vida. Sentado pensaba en la forma de ordenarlo todo, de saber poner bien las piezas de mi vida, de mi existencia. Me hacía una pregunta. ¿Llegaré a realizar la escritura de un libro?. Tengo un fuerte deseo de realizarlo. Gozo de tener a mi lado a mi mujer. Una persona que sabe lo que es la vida y de la cual aprendo diariamente. Seguro que la presencia de ella me fortalece, y sus ánimos y su energía serán importantes elementos para mí. Siempre ha sido la mujer y la madre que ha abrazado con mucha fuerza mis momentos tristes, y que me oxigenaba con sus palabras, y sobre todo por su esperanzadora sonrisa. La vida da golpes fuertes, muy fuertes. Las personas que los percibimos nos damos cuenta de que los seres desprendidos que están a nuestro alrededor, también reciben "regalos" nocivos que la vida les suministra. Nadie está exento; por lo tanto estas personas acogedoras por naturaleza, tienen un gran valor.

La vida, un mundo lleno de momentos sensitivos que permiten acordarnos de ella mediante el color, el sabor, el olor, el sonido, el tacto, y en especial por un sexto sentido: la intuición, elemento importante para conseguir éxitos, y para no caer ni recaer en el peligro. El olor de las burbujas de un refresco, el sabor de un helado, el color de una prenda de vestir, el sonido de un disco de moda y el tacto de una piel quinceañera. Estas sensaciones forman parte de la niñez y adolescencia. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Yo, particularmente creo que no. El momento que vives, en tiempo presente, es el mejor; y en ese pasado, mi presente lo disfrute mucho. Me gustaba el olor a Coca-Cola, saboreaba “el corte” de helado, me pavoneaba con mi Lacoste, disfrutaba de “Un rayo de Sol”, y por supuesto poder acariciar a mi novia, era la más maravillosa de las sensaciones.

La información fresca que nos brinda la nueva mañana condiciona nuestro estado de ánimo en el nuevo día; puede ser motivo de estado positivo, o por el contrario negativo. La experiencia o juventud acumulada hace que equilibremos y relativicemos; sino sería insoportable convivir con un estado de ánimo negativo alargado en el tiempo. Los días buenos los pasamos bien, y los días malos muy mal. Quiero decir con esta expresión tan sencilla, qué los renglones escritos de nuestros registros recuerdan, en un primera fase, más las dificultades que el bienestar que nos proporciona la vida diaria. Lo negativo se recuerda más, en una primera fase, que lo positivo. Nos olvidamos de sentir y hacer parar el tiempo para disfrutar de las esencias positivas que se nos brindan

Si analizamos este último párrafo puede parecer que lo escribe un pesimista. No es cierto. Soy optimista con experiencia y eso me lleva a ver las cosas de una forma, a veces, de una forma un tanto gris. Me niego a ser pesimista. La vida la viven los optimistas y yo quiero vivirla. El optimismo soluciona y el pesimismo entorpece; circunstancias que se muestra diariamente. Una sonrisa te anima, la mala cara te desmotiva, y te entristece. Feliz o infeliz ¿elegimos?. Podemos elegir con rotundidad. Solamente, lo que tenemos que hacer es decidir en quedarnos con los factores que nos hagan sentirnos bien y desdeñar y despreciar, o por el contrario, mejorar los que nos molestan. Las personas tenemos un artículo de lujo que en muchas o en bastantes ocasiones ignoramos que lo tenemos, y es: La Libertad. La libertad personal nos concede seguridad, y con ello autoestima, y con ello felicidad, y con ello... lo que queramos.

La vida es un camino de experiencias validas que nos hacen poco a poco ser conocedores de las diversas facetas que se nos plantean diariamente. Expertos de la vida. Eso sería lo ideal ser expertos y... sabios. Caminar por la vida vadeando sus obstáculos disfrutando de las maravillas que nos ofrece. Es sencillo pero difícil; solo cabe distinguir la maravilla del obstáculo. Mentes fuertes y con gran autoestima lo consiguen. La vida siempre es la misma, nuestra mente la cambia.